Bueno, supongo y se que el maltrato comenzó en el noviazgo, lo que no sé es cuándo ni cómo. Evidentemente era una presa fácil como me supongo que lo soy ahora. Necesitada de cariño, con ganas de salir de casa y esa sensación de querer ser tal y cómo las demás y por supuesto de sentirme dueña de mi propia vida.
Ya hubo escenitas de celos, control y perdones antes de casarme, era sin duda maltrato psicológico, sus llantos, el hacerme sentir que yo no le quería tanto como él a mí, sus historias dándome pena... La primera agresión física fue en el mismo viaje de novios, y sólo sentí humillación, culpa y ganas de morirme, en ningún momento sentí deseos de venganza u odio, aunque eso no significa que hubiera esperado eso.
La segunda vez a menos de dos meses de casados, en esta ocasión reaccioné pidiendo ayuda y aunque a él le molestó creo que sirvió para que esas agresiones violentas desaparecieran, aunque no sé si fue mejor o peor porque el control psicológico, el daño moral siguió y fue en aumento y es difícil darse cuenta y pedir ayuda por esa causa.
Al nacer mi hijo creo que a él le sirvió para sentir que le pertenecía aún más o que me controlaba totalmente, sólo vivía para la casa, el niño y el trabajo. Su control psicológico fue grandísimo y yo estaba agotada física y mentalmente. Hubo golpes a puertas, insultos, roturas de puertas y cristales, piezas de vajillas, etc., pero no como para que yo fuese consciente de que necesitara ayuda o de que eso estaba mal, me sentía culpable y causante de tantos gritos, así que mi actitud, mi carácter, mis gustos, mi YO desapareció para ir dando lugar a una persona completamente diferente, que a él le gustase y que no provocase sus neuras.
Ya al nacer mi hija el control era muchísimo mayor, pero también mi madurez y mi necesidad de sentirme persona, de sacar mi yo ante él, y empecé a ser consciente de que eso era injusto, de que no me merecía tanto, de que ya no podía más… pero su empeño en controlarme, humillarme y hacerme sentir insignificante no cesaba y por supuesto siempre estaba latente aquel miedo a una nueva agresión, de esas esporádicas que surgían de vez en cuando y me dejaban descolocada ¿era maltrato?
No entiendo como ocurrió todo, como me controló y me cambió de la forma que lo hizo, no entiendo cuando empezó ni por qué, sólo sé que siempre estuve a su merced, que el miedo que me provocaba no era sólo físico sino sobre todo psicológico, que sus desprecios me dolían porque él era lo único que tenía y sobre todo porque jamás entendía lo que hacía mal para que él no me quisiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario